Joseba Elosegi, el fuego de Gernika

Hoy se cumplen 50 años desde que Joseba Elosegi llevara el fuego que destruyó Gernika a la vista de quién lo provocó. Una acción arriesgada que estuvo a punto de costarle la vida, como detalla en el libro que el mismo escribió “Quiero morir por algo” (lectura recomendada).

50 años después, desde el Alkartetxe miramos con orgullo la trayectoria política y personal del que fuera compañero de militancia. Ejemplar, valiente y coherente consigo mismo.

Además, nos alegramos de que dentro de poco en nuestra ciudad haya un espacio dedicado a su figura, nada más y nada menos que un mirador que contempla la Catedral del Buen Pastor, donde hace años el izó la Ikurriña, nuestra bandera.

Consensos y pasos atrás

Estos últimos días estamos siendo testigos de diferentes pasos positivos hacia la normalización y la convivencia democrática, pero a la vez hay quien desgraciadamente está anclado en el pasado y da los pasos dirección contraria.

En estos últimos pasos negativos se encuentran las pintadas, ataques y amenazas que se están realizando en las sedes de diferentes partidos políticos. Como siempre hemos manifestado están completamente fuera de lugar y además de ser injustificables son contraproducentes para lograr los objetivos que supuestamente defienden sus protagonistas.

Esta escalada de ataques a diferentes sedes de partidos políticos en nuestra ciudad (e incluso a domicilios particulares si salimos de ella), no son compatibles con la convivencia democrática que la inmensa mayoría de la sociedad vasca ha repetido tantas veces que quiere construir, avanzar defendiendo siempre los derechos humanos. Por lo que es preocupante e inaceptable que estas actitudes del pasado sigan produciéndose.

Siempre hemos estado en contra de cualquier vulneración de los derechos humanos, más allá de quien sea el victimario o la víctima, hemos apostado por dar los pasos para construir un barrio, una ciudad y un país más amable y humano. Defendiendo el dialogo entre diferentes, siendo conscientes del inmenso dolor que ha sufrido nuestra sociedad y debemos seguir realizando diferentes ejercicios de empatía que nos ayuden a crear ese clima de respeto y tolerancia.

En ese sentido tenemos que aplaudir diferentes propuestas que se están tejiendo, como el extenso consenso que genera la propuesta que ha realizado el Gobierno Vasco para que todas las personas presas, puedan cumplir sus condenas en centros cercanos a sus domicilios. A lo que hay que sumar las diferentes iniciativas que se han registrado en las diferentes instituciones como la registrada la aprobada en la Junta de Portavoces del Ayuntamiento de Donostia / San Sebastián. Sin olvidar la labor que se realiza diferentes colectivos de nuestra sociedad.

La dispersión sólo ha servido para añadir dificultades y sufrimiento a las familias o al entorno próximo de las personas presas, y debe concluir, el consenso y el dialogo son las herramientas que sin ninguna duda van a posibilitar ese nuevo escenario, donde defendamos esa sociedad democrática con todos los derechos humanos para todas las personas. Donde todos los proyectos políticos puedan ser defendidos mediante la palabra, sin ser perseguido por ello.

No es momento de añadir sufrimiento sino de buscar soluciones.